El trabajo colaborativo genera una
nueva forma de enseñanza-aprendizaje, haciendo que este enfoque mas plural de
la actividad docente enfoque su energía en la variedad de oportunidades para el
desarrollo de competencias que permite al estudiante como el actor principal de
su formación y su constante búsqueda del conocimiento. De ahí se rescata el
proceso que debe existir en la metodología y los recursos para poder ahondar en
el aprendizaje.
Cabe indicar que, la metodología que los docentes usan, por ejemplo, en el entorno universitario, ha sido desarrollada con estructuras tradicionales, dando clases y charlas magistrales que dejan a los estudiantes extasiados; pero, el gran cambio de la educación, tanto a nivel social, cultural y pedagógico se pone en manifiesto para readaptar las nuevas formas metodologías de enseñanza, teniendo como base las demandas que se presentan.
Para ello, una de las herramientas que el texto nos presenta es el juego de rol, que consiste en la participación activa del estudiante, facilitando así el trabajo y aprendizaje comunitario y colaborativo, el cual nos ayuda a la formación de nuevas competencias. Ahí, el detalle del nuevo paradigma “aprender haciendo” con la finalidad de lograr disciplinas que puedan recrear los espacios de interacción. Pero, la técnica es esencial para compatibilizar la teoría y la práctica que se requiere para la adaptación de las nuevas áreas del espacio profesional.
En ese sentido, Jackson &
Walters (2000) mostraban que las personas ya no trabajan “aisladas” y que, en
una era de tecnología de la comunicación, los equipos afrontan problemas y las
personas necesitan desarrollar competencias que les dirijan a mejorar la
productividad.
Ahora bien, los docentes deben valorar la aplicación de los nuevos métodos y enfoques pedagógicos que permiten un crecimiento en la calidad y la efectividad del aprendizaje y la enseñanza. Por ello, según Johnson y Johnson (1994), citado en la revista de la Universidad de Salamanca, sostienen, para que el aprendizaje colaborativo funcione debemos tener en cuenta cinco componentes esenciales
1.-
Interdependencia positiva.
2.- Exigibilidad
personal.
3.- Interacción
positiva cara a cara.
4.- Habilidades
interpersonales y de grupo.
5.- Autoanálisis del grupo.
Desde ese punto, el juego de rol es una herramienta con la que todos los miembros participan activamente con una simulación en grupo. Para el desarrollo de esta técnica, el docente deberá entregar a los estudiantes la información fundamental para poder desarrollar el tema en cuestión.
Finalmente, esta práctica en el juego de rol ayuda a generar alianzas y grupos que intercambian conocimiento, asumiendo de esa manera la responsabilidad por parte de los integrantes, ya que esta herramienta nos ayuda a generar la cooperación en el trabajo, resolución de problemas, toma de decisiones y una sociedad de conocimiento que ayude a gestionar los sistemas educativos actuales.
Referencia Bibliográfica
Ortiz, M. & Medina, S. De La
Calle, C. (2010). Herramientas para el Aprendizaje colaborativo: Una
aplicación práctica del juego de rol. Teoría de la Educación. Educación y
Cultura en la Sociedad de la Información, vol. 11, núm. 3, 2010, pp. 277-301. Universidad
de Salamanca.

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